El ámbito social y el tipo de cultura tienen una gran incidencia en esos cambios y logros, tanto que para algunos pequeños el pasaje de la niñez a la etapa de las obligaciones adultas (trabajo, sostén de la familia, etc.) se produce casi sin solución de continuidad.
En general, el adolescente experimenta transformaciones que lo llevarán a reestructurar su imagen corporal y su concepto de sí mismo. Dependiendo del éxito de estos cambios, los chicos y chicas podrán o no conformar una nueva identidad, y lograr un nuevo estadio en su evolución: la autonomía y la capacidad de intimidad.
Esta etapa ha sido definida por la Organización Mundial de la Salud como la segunda década de la vida, es decir, entre los 10 y 19 años de edad, y se acepta generalmente su división en dos periodos:
• adolescencia temprana, de los 10 a los 14 años
• adolescencia tardía, de los 15 a los 19 años
Hay que distinguir entre adolescencia y pubertad, ya que aunque muchas veces son usadas como sinónimos, no lo son. La pubertad es un proceso biológico, mientras que la adolescencia es un fenómeno mucho más amplio, que incluye lo psicosocial. Mientras que los cambios físicos están acotados en el tiempo, algunas de las características de la personalidad adolescentes pueden perdurar hasta mucho más tarde e incluso por toda la vida.
En esta primera entrega sobre el tema de la sexualidad y la adolescencia, nos centraremos en la base fisiológica de los cambios y sus consecuencias en el cuerpo del adolescente. En un próximo informe entraremos de lleno en la cuestión social y actitudinal de la sexualidad adolescente.

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