Los cambios en la adolescencia y pubertad

Adolescencia y Pubertad

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lunes, 8 de abril de 2013

Etapas del desarrollo

La adolescencia es una de las etapas del desarrollo humano más intensas y cuando la transitamos sin información y contención puede convertirse también en una de las más conflictivas. En efecto, siempre se ha hecho hincapié en esos aspectos conflictivos, pero los expertos afirman que: "sus variaciones en forma de periodos de crisis bio-psicosociales son preparatorias para progresos hacia la juventud y la etapa adulta" (*). 
El ámbito social y el tipo de cultura tienen una gran incidencia en esos cambios y logros, tanto que para algunos pequeños el pasaje de la niñez a la etapa de las obligaciones adultas (trabajo, sostén de la familia, etc.) se produce casi sin solución de continuidad. 

En general, el adolescente experimenta transformaciones que lo llevarán a reestructurar su imagen corporal y su concepto de sí mismo. Dependiendo del éxito de estos cambios, los chicos y chicas podrán o no conformar una nueva identidad, y lograr un nuevo estadio en su evolución: la autonomía y la capacidad de intimidad. 

Esta etapa ha sido definida por la Organización Mundial de la Salud como la segunda década de la vida, es decir, entre los 10 y 19 años de edad, y se acepta generalmente su división en dos periodos: 

• adolescencia temprana, de los 10 a los 14 años 
• adolescencia tardía, de los 15 a los 19 años 

Hay que distinguir entre adolescencia y pubertad, ya que aunque muchas veces son usadas como sinónimos, no lo son. La pubertad es un proceso biológico, mientras que la adolescencia es un fenómeno mucho más amplio, que incluye lo psicosocial. Mientras que los cambios físicos están acotados en el tiempo, algunas de las características de la personalidad adolescentes pueden perdurar hasta mucho más tarde e incluso por toda la vida. 

En esta primera entrega sobre el tema de la sexualidad y la adolescencia, nos centraremos en la base fisiológica de los cambios y sus consecuencias en el cuerpo del adolescente. En un próximo informe entraremos de lleno en la cuestión social y actitudinal de la sexualidad adolescente. 










Vida Social

Es importante tener en cuenta, que en esta etapa de la vida no sólo se suceden cambios físicos, sino que además, estos cambios se relacionan con el desarrollo de las capacidades intelectuales y cognoscitivas a las cuales, los adolescentes deben adaptarse. Para ello deben ampliar su vocabulario para poder expresar adecuadamente sus inquietudes y comprender los mensajes. 


En la primera etapa, una de las preocupaciones más importantes está relacionada con la velocidad con que se suceden los cambios corporales y la comparación con otros niños y con la imagen que obtienen del espejo. Dialogar acerca de cambios, como la menstruación, masturbación y poluciones nocturnas, es muy importante, a modo de prevenir o anticipar cuales serán los que se sucederán. Los padres deben tener siempre presente la separación progresiva que realizan los adolescentes de su niñez, con cambios de humor, inseguridad, melancolía, sensación de incomprensión y el establecimiento de lazos estrechos con sus pares por la necesidad de cariño y apoyo en un confidente. En una etapa posterior, sus preocupaciones se relacionan con "ser atractivos" y "lucir" con determinadas modas o grupos. Es así como se arraigan fuertemente a un grupo, compensando la ausencia de contacto con los padres, y cuando ellos lo tratan como a un niño frente a sus pares se incrementa la rebeldía, sintiendo una traición a si mismo. Surgen sentimientos de omnipotencia, pudiendo determinar la aparición de conductas de riesgo como tabaquismo, alcoholismo y drogadicción o conductas antisociales como robo, agresión y conducción de vehículos en forma irresponsable. La etapa de adolescencia tardía, es de preparación para los roles a desempeñar en la adultez y donde la preocupación por el cuerpo comienza a superarse. La autonomía se aferra, hay mayor fluidez en el diálogo con los padres y escuchan sus consejos. La familia y el ambiente en el que se desenvuelve favorecen o dificultan el desarrollo de los adolescentes. Todo depende del respeto de sus tiempos evolutivos y del apoyo que se les brinde. Por ejemplo, en una familia bien posicionada y sobreprotectora, las etapas podrían prolongarse, no logrando una maduración adecuada. Por otro lado, en las familias menos pudientes el proceso suele apresurarse lo que tampoco promueve la maduración personal adecuada.